Lidiando con la diabetes y la depresión

El vínculo entre la diabetes y la depresión

Según la investigación, las personas que tienen diabetes tienen entre dos y tres veces más probabilidades de tener depresión que las personas sin diabetes.

Si bien la depresión puede afectar a las personas con diabetes tipo 1 o tipo 2, las personas con diabetes tipo 2 tienen más probabilidades de desarrollarla.

Por supuesto, tener diabetes no significa que te dirijas a la depresión, pero la probabilidad es mayor.

Curiosamente, tener diabetes no solo aumenta el riesgo de depresión, sino que estar deprimido aumenta el riesgo de diabetes.

En un estudio de 10 años, las mujeres que tomaron antidepresivos tenían un 25% más de probabilidades de desarrollar diabetes que las mujeres que no estaban deprimidas.

Además, las mujeres que tomaron insulina tenían un 53% más de probabilidades de desarrollar depresión.

 

¿Qué explica esta conexión?

Es posible que los cambios en el cerebro aumenten el riesgo de depresión.

Los vasos sanguíneos bloqueados o el daño a los nervios por tener diabetes pueden alterar la química del cerebro, lo que aumenta el riesgo de depresión.

Otros factores pueden ayudar a explicar el vínculo:

  • Hacer frente a una condición crónica día tras día puede causar mucho estrés y ansiedad.
  • Los niveles de azúcar en la sangre no administrados (es decir, muchos altibajos) pueden ser desafiantes y dificultar el tratamiento de la diabetes.
  • Ser diagnosticado con complicaciones de diabetes, como enfermedad cardíaca o renal, por ejemplo, puede desencadenar o empeorar los síntomas de depresión.
  • Los niveles altos de azúcar en la sangre con frecuencia pueden evitar que piense con claridad, puede afectar su estado de ánimo y afectar cómo se cuida.

 

¿Estás deprimido?

En la actualidad, es difícil creer que algo esté fuera de los límites de discusión. Sin embargo, la depresión y otros trastornos de salud mental siguen siendo un estigma en nuestra sociedad.

Aunque se han hecho progresos, la enfermedad mental, en la mente de muchas personas, parece una debilidad en el carácter, en lugar de una enfermedad como el cáncer, la diabetes o la enfermedad cardíaca.

Tradicionalmente, nuestra sociedad ha alentado a cualquier persona que se siente triste o triste a «animarse» o «salir de eso».

Como resultado, las personas deprimidas pueden negar su condición o atribuir sus síntomas a otros factores, como el estrés en el trabajo y no buscar ayuda.

Es normal pasar por períodos de sentirse un poco deprimido, o triste. No seríamos humanos si no nos sintiéramos así a veces.

Sin embargo, si estos síntomas persisten durante algunas semanas o más, es hora de prestar atención.

 

¿No estás seguro si estás deprimido?

Estos son síntomas comunes:

  • Pérdida de placer en actividades que solía disfrutar.
  • Dormir demasiado o muy poco.
  • Un cambio en el apetito, ya sea sin apetito o comiendo en exceso.
  • Dolores, dolores o calambres que no desaparecen.
  • Ser incapaz de concentrarse o prestar atención.
  • Pérdida de energía; sentirse letárgico todo el tiempo.
  • Sentirse ansioso o nervioso.
  • Sentirse desesperado o pesimista.
  • Con frecuencia sentirse triste, especialmente en la mañana.
  • Sentir como si no pudiera hacer nada bien; sentirse inútil.
  • Sentir como si estuviera solo.
  • Tener pensamientos de muerte o suicidio.

Tener cualquiera de estos síntomas no significa necesariamente que estés deprimido, pero sí significa que es hora de buscar ayuda médica, especialmente si tienes dos o más de estos síntomas, o incluso uno de estos síntomas que ha estado persistiendo por un tiempo.

Lamentablemente, aproximadamente la mitad de las personas que tienen depresión nunca lo diagnostican y tratan.

 

Tratamiento de la depresión

No hay una prueba que tu médico pueda usar para diagnosticar la depresión. Pero hacer un examen físico, preguntarte sobre tus síntomas y obtener un historial médico pasado es crucial.

Además, tu médico debe tener en cuenta el control de tu diabetes y la presencia de cualquier complicación para ayudar a descartar las causas físicas de sus síntomas.

Existen diferentes formas de tratar la depresión y, a menudo, una combinación de estas es lo que funciona mejor para muchas personas.

 

Asesoramiento (psicoterapia):

El asesoramiento puede evocar imágenes de estar acostado en un sofá con un médico que se parece mucho a Sigmund Freud sentado detrás de usted, tomando notas.

Algunas personas pueden acostarse en un sofá, pero eso no significa que sea necesario.

La consejería, o «terapia de conversación», podría consistir en terapia cognitivo-conductual, que analiza cómo tus patrones de pensamiento afectan tu estado de ánimo, o terapia interpersonal, que se enfoca en cómo interactúas con los demás y cómo puedes mejorar las relaciones.

La terapia también debe enfocarse en promover habilidades para resolver problemas.

Tu terapeuta puede ser un trabajador social, un psicólogo o un psiquiatra.

También podrías beneficiarte de las sesiones de terapia grupal.

Lo más importante es que te sientas cómodo con tu terapeuta; Tener una buena relación es crucial para el éxito.

 

Medicamentos:

Tomar un medicamento antidepresivo puede ser útil.

Existen varios tipos de antidepresivos, incluidos los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como la sertralina (marca Zoloft) y la fluoxetina (Prozac, Sarafem) y los inhibidores de la recaptación de serotonina norepinefrina (IRSN), como la duloxetina (Cymbalta) y la desvenlafaxina (desvenlafax, Pristiq, Khedezla).

Estas drogas ayudan a equilibrar los químicos en el cerebro llamados neurotransmisores.

Si bien los medicamentos pueden ser muy efectivos, ten en cuenta que tienen efectos secundarios, como náuseas, nerviosismo, problemas para dormir, somnolencia, estreñimiento y aumento de peso (lo que dificulta el control del azúcar en la sangre).

Sin embargo, también ten en cuenta que es posible que no tengas efectos secundarios con ninguno de estos medicamentos.

Y no te apresures a dejar de tomar medicamentos si está deprimido:

La buena noticia es que la investigación muestra que las personas que tienen diabetes y depresión y que toman un antidepresivo tienen un mejor control del azúcar en la sangre que aquellos que no toman medicamentos.

 

Medidas de estilo de vida:

Si estás deprimido, lo último que puedes pensar es en levantarte y hacer algún tipo de actividad física. Pero, estar activo es una forma comprobada de ayudar a mejorar el estado de ánimo y aliviar los síntomas de la depresión.

La actividad física incluso puede ayudar a prevenir la depresión también.

Un nuevo estudio publicado en The American Journal of Psychiatry descubrió que las personas que no hacían ejercicio tenían un 44% más de probabilidades de deprimirse en comparación con las que hacían ejercicio al menos una hora por semana.

Comer alimentos saludables también puede ayudar a aliviar los síntomas de la depresión.

Concéntrate en elegir alimentos saludables con carbohidratos en lugar de carbohidratos azucarados y procesados; encajar en ácidos grasos omega-3 de pescado graso, nueces, linaza y semillas de calabaza; obtener su dosis diaria de vitamina D de pescado graso, leche fortificada y yogurt, o un suplemento; y también comer alimentos ricos en ácido fólico si toma un antidepresivo.

Las fuentes de folato incluyen brócoli, espárragos, espinacas, aguacate, huevos y cereales fortificados.

 

Educación para el autocontrol de la diabetes:

Inscribirse en un programa educativo sobre diabetes o reunirse con un educador en diabetes también puede ser muy beneficioso, especialmente si estás luchando por dar sentido a su nivel de azúcar en la sangre.

Aprender a manejar tu nutrición, actividad física y medicamentos para la diabetes puede ayudarte a nivelar su azúcar en la sangre; Esto, a su vez, puede ayudar a aliviar algunos de sus síntomas de depresión.

Consulta los programas en tu comunidad o pídale a su médico que te remita a un educador en diabetes.

Además, busca grupos de apoyo para la diabetes, ya sea en tu ciudad o en línea.

 

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